Las prácticas de responsabilidad social empresarial (RSe) de las empresas estimulan la competitividad de las naciones y son necesarias para alcanzar el desarrollo sostenible en un mundo globalizado ya que están íntimamente relacionadas con los niveles de la competitividad en mención.

Es fundamental que las empresas realicen negocios basados en principios éticos y apegados a la legalidad. Si no existen empresas transparentes, con buenas prácticas laborales, ambientales y sociales, el país está condenado a la pobreza y subdesarrollo.

En el año 2003 accountability desarrolló el primer Índice de Competitividad Responsable (iCR), el cual demostró la correlación entre la competitividad de las naciones (definiciones y mediciones tomadas del Índice de Competitividad del foro económico mundial) y sus prácticas empresariales responsables.

La correlación entre la competitividad de una nación y las prácticas de responsabilidad social indican que la competitividad de una nación podrá ser sostenible si está sustentada con prácticas empresariales responsables.
Las prácticas responsables incrementan la competitividad de una nación.


“La competitividad responsable es una precondición para la globalización viable”, según el Índice de Competitividad Responsable de 2005. Dicho índice fue desarrollado tomando elementos de las mediciones del Índice de Competitividad del foro económico mundial y considerando las dimensiones interna y externa de la RSe, y del manejo ambiental. la dimensión interna
incluye el gobierno corporativo, prácticas de ética y el desarrollo del capital humano. la dimensión externa incluye el servicio al cliente y contexto de la sociedad civil. el manejo ambiental incluye las exigencias de la regulación ambiental, la ratificación de tratados internacionales relacionados con el medio ambiente y el número de empresas certificadas en iSo 14000.

Los resultados del año 2005 no incluyen a todos los países de Centroamérica, sin embargo contiene suficiente información analítica para generar indicaciones en cuanto a las prácticas de la región. Costa Rica está en la posición 41, Guatemala se encuentra en la posición número 72 y Honduras en la posición 77 de un total de 83 países evaluados en el 2005.






Sin una estrategia clara y sin políticas para orientar la incorporación, los impactos de la RSE serán limitados. El periodista estadounidense, Thomas L. Friedman, en su libro El Mundo es Plano resalta que antes de que América Latina piense en la estrategia de desarrollo necesita hacer una introspección honesta y brutal para luego ser más competitiva y ganar posiciones en la carrera de la globalización.

Sin embargo, el proceso ya comenzó en Guatemala y en la región, pero es necesario mantener e incrementar la participación de todas las empresas y que, en consecuencia, mejore la competitividad de las industrias en el mercado global.

La incorporación de las prácticas de Responsabilidad Social Empresarial en las empresas deberá ser sistemática y deberá ser vista como una herramienta para crear una ventaja competitiva.

Según el Índice de Responsabilidad Competitiva, se ha acelerado debido a tres factores:

Primero, bajo presión surgen buenas prácticas empresariales como respuesta a una amenaza económica. Por ejemplo, la amenaza de la finalización del Acuerdo Multifibras, se ha reconceptualizado de la nueva línea base de competitividad para la industria de vestuario y textiles.

Segundo, en vez de ver los estándares de responsabilidad social empresarial como barreras al desarrollo económico, varios países han actuado proactivamente generando sus propios estándares para industrias de exportación, por lo tanto generando ventajas competitivas. Ilustraciones de ello es la Comisión de Vestuario y Textiles de Guatemala (VESTEX) quien
estableció desde 1996 un código de conducta certificable con el Programa Desarrollo Laboral-Código de Conducta. La implementación de una serie de estándares y normas de conducta para el sector de la industria de vestuario y textiles representa una condición crucial de competitividad en términos de exportaciones. En términos generales, es una necesidad para
el mercado textil guatemalteco adaptar su oferta a las nuevas exigencias de la demanda internacional tanto en relación a la calidad misma del producto como a las condiciones laborales de los trabajadores.

Tercero, las prácticas responsables pueden impactar las estructuras sociales de una economía alimentando así la competitividad del país. Europa, por ejemplo, le está apostando a la ventaja competitiva de la diversidad y la habilidad de construir consensos entre diversos sectores de la sociedad.

Si desea mayor información sobre la Responsabilidad Social Empresarial en Guatemala visite www.centrarse.org.

 
Business social responsibility practices (BSR) of companies stimulate competitiveness of nations and are necessary to reach sustainable development in a global world, as they are intimately related to competitiveness levels.

It is essential that companies do business based on ethical principles and according to law. If there are no transparent companies, with good labor, environmental and social practices,
the country is condemned to poverty and underdevelopment.

In the year 2003 AccountAbility developed the first Responsible Competitiveness Index (RCI), which showed the correlation between competitiveness of nations (definitions and measurements taken from the Competitiveness Index of the World Economic Forum) and their responsible business practices.

The correlation between competitiveness of a nation and social responsibility practices indicate that competitiveness of a nation Hill be sustainable only if it is supported by responsible business practices. Responsible practices increase a nation ´s competitiveness
.


“Responsible competitiveness is a pre-condition for viable gobalization”, according to the Responsible Competitiveness Index of 2005. The index was developed taking elements of the measurements of the Competitiveness Index of the World Economic Forum, and considering the internal and external dimensions of BSR and environmental handling. Internal dimension includes corporate government, ethical practices and development of the human resource. External dimension includes
customer service and context of civil society. Environmental handling includes the demands of environmental laws, ratification of international agreements related to environment and number of companies certified ISO 14000.

The results of 2005 do not include all Central America countries; however, it contains enough analytical information to generate indicators regarding practices in the region. Costa Rica is in place 41, Guatemala is in place number 72 and Honduras in place 77 of a total of 83 countries evaluated in 2005.

In spite of the increment of good practices of BSR being incorporated during the past years, the impacts are still few and disperse, which is reflected in the ranking.

Without a clear strategy and without politics to guide incorporation, the BSR impacts will be limited. American journalist Thomas L. Friedman, in his book The World is Flat highlights that before Latin American can think about a development strategy, it needs to undertake a brutal and honest introspection to then become more competitive and gain positions in the globalization race.

However, the process has begun in Guatemala and the region, but it is necessary to maintain and increase participation of all companies and, consequently, to improve its industries´ competitiveness in the global market.




Incorporation of Business Social Responsibility practices in companies must be systematic and must be seen as a tool to create a competitive advantage.

According to the Competitive Responsibility Index, it has accelerated due to three factors:

First, under pressure, good business practices arise as an answer to an economic threat. For example, due to the threat of the end of the Multi-fiber Agreement, the new base line of competitiveness for the apparel and textile industry has been re-conceptualized.

Second, instead of the business social responsibility standards being seen as barriers to economic development, several countries have acted proactively generating their own standards for export industries, thus generating competitive advantages.
A sample of this is the Guatemalan Apparel and Textile Committee (VESTEX) that in 1996 established a certifiable code of conduct with the Labor Development – Code of Conduct Program. Implementing a series of standards and rules of conduct for the apparel and textile industry represents a crucial condition of competitiveness regarding exports. Generally speaking, it is a need for the Guatemalan textile market to adapt its offer to the new international demands, both regarding quality
of the product and labor conditions of its workforce.

Third, responsible practices can impact the social structures of an economy, thus increasing the country ´s competitiveness. Europe, for example, is betting on the competitive advantage of diversity and the ability to build consensus among the
different sectors of society.

For more information about Business Social Responsibility in Guatemala please
visit www.centrarse.org.




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