concentración de producción de textiles
y de prendas en China y otros países de
Asia, aunque ha creado oportunidades para algunos,
ha generado nuevos impulsos proteccionistas para
muchos otros. el final de las cuotas y la proliferación
de acuerdos comerciales han intensificado muchas
presiones competitivas, al mismo tiempo han creado
un enredo confuso de reglas de origen y programas
preferenciales. Finalmente, nuevos requisitos
de cumplimiento en las áreas de responsabilidad
financiera, seguridad, responsabilidad social
y propiedad intelectual, están cambiando
la forma como funcionan las cadenas de suministros.
Para muchos en Centro América, la mayor
parte de la respuesta continuará girando
alrededor del Tratado de Libre Comercio entre
Centro Américarepublica Dominicana y estados
Unidos (CAFTA-Dr). Al estar totalmente implementado,
este tratado deberá de crear un ambiente
más estable y predecible para apoyas el
comercio textil y de vestuario en la región.
El CAFTA-Dr de hecho, es crucial. es importante
que la región se concentre en sacar el
mayor provecho a esta meta anhelada desde hace
tanto tiempo. pero la región también
debe de estar consciente de que el CAFTA-Dr tiene
muchas limitaciones, y que una estrategia de crecimiento
basada sólo en la promesa de dicho tratado,
casi seguro fracasará.
De hecho, para muchos fuera de Centro América,
el CAFTA-Dr ya se percibe como una gran desilusión
y fuente de mucha exasperación. Las promesas
de dicho acuerdo, logradas después de una
lucha maratónica en los estados Unidos
y en varios países de Centro América,
siguen sin cumplirse totalmente. por causa de
los retrasos, implementación desigual
y regulaciones confusas, el CAFTA-Dr ha resultado
a corto plazo y con costosas interrupciones para
muchas cadenas de suministro. se espera que dichos
problemas pronto se solucionen. pero el impacto
a largo plazo puede ser desastroso.
El porcentaje de importaciones de vestuario en
estados Unidos del CAFTADr ya ha caído
15 por ciento durante los primeros meses del 2006,
una bajada notable respecto al máximo de
22.4 por ciento en 1997. Del 2005 al 2006, la
caída en porcentaje equivalió a
1.5 puntos porcentuales. si por el contrario,
el CAFTA-Dr hubiera estado funcionando y operativo
durante ese tiempo, hubiésemos visto posiblemente
un incremento de participación de mercado
de 1.5 puntos porcentuales.
Viendo más allá del CAFTA-Dr, los
ejecutivos regionales de textiles y confección
deben adoptar varias estrategias clave para garantizar
que siguen siendo importantes para sus clientes
de confección y minoristas y que no socaven
cualesquiera ventajas conseguidas con el acuerdo.
Deben recordar que, en una época sin cuotas,
cada fábrica del mundo compite con cada
una de las otras fábricas del mundo. A
continuación, tres formas de hacerlo.
Primero, necesitan construir una tendencia fuerte
hacia el servicio al cliente excelente. esto es
especialmente importante al competir contra muchos
centros de prendas de Asia que se enorgullecen
de su respuesta inmediata. Garantizar que el cliente
tenga la prenda de mejor calidad en el momento
exacto y al precio correcto debería ser
un requisito mínimo. pero es uno que muchas
fábricas y empresas descartan demasiado
a menudo. Aún más, las empresas
de confección de estados Unidos buscan
que sus socios extranjeros maneje cada vez más
elementos del diseño y desarrollo y menos
operación de ensamblaje. La región
es conocida por su proximidad geográfica,
y la respuesta rápida a menudo se cita
como la principal razón competitiva para
estar allí. pero el no responder de inmediato
erosiona dicha ventaja de tiempo.
Segundo, las empresas deben centrarse en convertirse
a sí mismas en socios más predecibles
y confiables. Además de garantizar entregas
puntuales, esto significa poner a funcionar y
mantener procedimientos actualizados para garantizar
que la producción es segura y socialmente
responsable. Cada vez más, se pide a las
empresas que certifiquen que los productos se
fabrican bajo condiciones de lugar de trabajo
y ambientales adecuadas, y que la cadena de suministros
es segura para prevenir la introducción
de personal y carga no autorizados. Las fábricas
extranjeras ven su cumplimiento en estos campos
como una ventaja competitiva.
Tercero, necesitan identificar sus fortalezas
competitivas y promoverlas con agresividad. Demasiado
a menudo, las compañías fallan en
identificar lo que las convierte en importantes
para un cliente, haciendo que pierdan foco. Un
ejemplo clásico es la empresa que cree
que su mayor ventaja es su acceso libre de impuestos
al mercado de estados Unidos, aunque docenas de
países y muchos miles de fábricas
comparten ya esa ventaja. Una empresa así
puede bajar la guardia en sus estándares
de servicio al cliente, aunque los competidores
están compensando el estatus de libre de
aranceles impulsando otras medidas de reducción
de costo. el estar libre de aranceles, al igual
que la “protección” que se
dió a la industria textil de estados Unidos
bajo el régimen de cuotas, no debería
verse como invitación a no competir.
La industria de la confección de estados
Unidos ha visto a la región e industria
de Centro América como socios clave durante
las décadas pasadas. Conforme nos acercamos
al mundo post-CAFTA-Dr, esta asociación
enfrentará el reto de continuar siendo
importante en los próximos años.
|
|
Consolidation
and mergers at the retail and wholesale levels
are generating new and larger competitors, even
creating new competitors out of customers. The
apparent concentration of textile and apparel
production in China and other countries in Asia,
while creating opportunities for some, has fueled
new protectionist impulses for many others. The
end of quotas and proliferation of trade agreements
have intensified many competitive pressures while
creating a confusing patchwork of rules of origin
and preference programs. Finally, new compliance
requirements in the areas of financial accountability,
security, social responsibility, and intellectual
property are all changing the way supply chains
function.
For many in Central America, the biggest part
of that response will continue to revolve around
the U.S./Central American-Dominican Republic Free
Trade Agreement (CAFTA-DR). When fully implemented,
this agreement should create a more stable and
predictable environment to support textile and
apparel trade in the region.
CAFTA-DR is indeed crucial. It is important for
the region to remain focused on gaining the most
benefit from this long sought after goal. But
the region should also remain aware that the CAFTA-DR
has many limitations and that a growth strategy
based solely on the promise of that agreement
is likely to fail.
In fact, for many outside Central America, CAFTA-DR
is already seen as a huge disappointment and a
source of considerable exasperation. The promises
of that agreement, secured after a marathon struggle
in the United States and in several Central American
countries, remain largely unfilled. Because of
delays, uneven implementation, and confusing regulations,
the CAFTA-DR has resulted in short term and very
costly disruptions to many supply chains. Hopefully,
these problems will be sorted out soon. But the
longer term impact may be disastrous.
The CAFTA-DR share of the U.S. apparel import
market has already dropped to 15 percent during
the first few months of 2006, down from a high
of 22.4 percent in 1997. From 2005 to 2006, the
drop in share equaled 1.5 percentage points. Had
CAFTA-DR been fully in place and functional during
this time, we might have seen a 1.5 percentage
point increase in market share instead.
Looking past the CAFTA-DR, regional textile and
apparel executives need to adopt several key strategies
to ensure they remain relevant to their apparel
and retail customers and that they do not undermine
any advantages secured under the agreement.
They need to remember that, in an age without
quotas, every factory in the world competes with
every other factory in the world. Here are three
ways to do that.
First, they need to build in a strong bias toward
excellent customer service. This is critically
important when competing against many Asian garment
centers that pride themselves on their responsiveness.
Making sure the customer has the best quality
garment at the right time and at the right price
should be a minimum requirement. It is one that
many mills and firms too often disregard. Moreover,
US apparel firms increasingly are looking at their
foreign partners to handle more elements of the
design and development and less for assembly operations.
The region is known for its geographic proximity,
and speed to market is often cited as a chief
competitive reason for being there. But failure
to be responsive erodes that time advantage.
Second, companies need to focus on making themselves
more predictable and reliable partners. In addition
to ensuring on-time deliveries, this means putting
in place and continually updating procedures to
ensure that production is secure and socially
responsible. Increasingly, companies are being
asked to certify that goods are made under proper
workplace and environmental conditions, and that
the supply chain is secure to prevent the introduction
of unauthorized cargo and personnel. Foreign factories
increasingly see their compliance in these areas
as a competitive advantage.
Third, they need to identify their competitive
strengths and deploy them aggressively. Too often,
companies misidentify what makes them important
to a customer, causing them to lose focus. A classic
example is the firm which believes its chief advantage
is its duty free access to the U.S. market even
though dozens of countries and many thousands
of factories now share that advantage. Such a
firm might relax its customer service standards,
even though competitors are compensating for that
duty free status by deploying other cost saving
measures. Duty free status, like the “protection”
afforded the U.S. textile industry under the quota
regime, should not be seen as an invitation not
to compete.
The U.S. apparel industry has viewed the Central
American region and industry as a key partner
over the last several decades. As we approach
the post-CAFTA-DR world, this partnership will
be challenged to remain relevant in the years
to come.
|