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Aunque los fabricantes de la región reconocen la creciente importancia de ofrecer servicios de paquete completo a los clientes de Estados Unidos, no todos tienen actualmente acceso a esas capacidades. Entre los principales obstáculos que enfrentan los fabricantes locales están el acceso y los costos asociados al financiamiento requerido para apoyar tanto compras como mantener inventario de telas y otros insumos para producción de prendas durante el ciclo de producción (Malone, 2004). De nuevo, este problema se incrementa por la falta de capacidad de producción textil en la región. Conforme crezca la inversión local y extranjera en el sector textil, el desarrollo de producción local y capacidad de financiamiento en la industria dará la oportunidad de incrementar tanto las capacidades de productos como de servicios, y generar competitividad adicional en la región. Una operación eficiente con comunicación y logística eficientes, apoyada con la colaboración real de alianzas locales y clientes, reducirá

Trabajo

Los principales riesgos que han sufrido las empresas de Estados Unidos en el “outsourcing” han sido relativos a la responsabilidad social y temas laborales. Estos asuntos han sido preocupación importante en algunos países del CAFTA durante la pasada década. A comienzos de este año, la organización Internacional del Trabajo (oIT) reportó que las leyes laborales en Centro América están, en general, acorde con los estándares laborales básicos de la oIT. Tales preocupaciones, no obstante, han sido mencionadas dentro del contexto de CAFTA. El Tratado contiene una provisión laboral importante, incluyendo un sistema de solución de conflictos obligatorio y medidas para reforzar los temas relativos al trabajo. Además, el Gobierno de Estados Unidos ha aportado alrededor de $20 millones en ayuda, específicamente para construir capacidad laboral en los países del CAFTA. Visitas inesperadas a fábricas y publicación de violaciones motivarán a que los productores cumplan con las leyes vigentes. Provisiones adicionales, incluyendo multas fuertes de hasta $15 millones por año, por incidente, ayudarán a garantizar el cumplimiento de leyes laborales a nivel de país, así como también la reciente implementación de leyes laborales obligatorias (i.e., contratar más inspectores laborales, nombrar jueces laborales especiales) en los países de CAFTA (oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos 2005). Adherirse a esas provisiones será esencial para el productor CAFTA si quiere continuar siendo una fuente atractiva y viable para empresas de Estados Unidos.

Aunque la entrada en vigencia de CAFTA pueda haber llegado tarde en cuanto a dar mayor oportunidad y preparación a la industria de textiles y confección en Centro América, para florecer durante le era post-cuotas, es posible que con acción inmediata, desarrollo e implementación de las provisiones contenidas en el tratado, así como aprovechamiento de las fortalezas existentes, oportunidades e inteligencia de negocios dentro de la región, los países CAFTA puedan mantener e incluso ganar una tasa significativa del mercado de Estados Unidos. El cumplimiento total de las provisiones de CAFTA apoyará el crecimiento económico y el desarrollo dentro de Centro América, estimulando la inversión extranjera, creando puestos de trabajo de gran calidad en industrias orientadas a la exportación, y aportando una medida de competitividad contra proveedores formidables como China, al tiempo que mejorarán el comercio hemisférico. Aunque Estados Unidos continúa incrementando el comercio con otras regiones tales como Jordania y Marruecos, con el desarrollo e implementación de la estrategia adecuada, a la par de alianzas de colaboración con la industria de Estados Unidos, los países CAFTA casi seguro continuarán siendo fuentes esenciales para Estados Unidos. La producción de textiles y vestuario continúa requiriendo contención de costos y tiempos rápidos, y estos factores serán aún más importantes en las decisiones de sourcing del futuro. Bajo costo y velocidad, por sí mismas, no aportarán suficiente incentivo para atraer y mantener a los compradores de Estados Unidos. Sin embargo, aunados a ofertas innovadoras y creativas, capacidades de servicio de paquete completo y alianzas colaboradoras establecidas, las alianzas de sourcing Estados Unidos - CAFTA seguirán creciendo.

is to improve labor capacity and skills to handle delicate fashion products. With implementation of quick response services and specialty fabric capacity building, it is Central America, instead of China, that could become the primary source of choice for more profitable fashion merchandise, rather than continued production of less profitable basics currently
atrayendo inversión extranjera para mejorar la producción de textiles. Empresas de Estados Unidos y Asia han indicado su interés en invertir en este sector, y se espera se incremente con la implementación total del acuerdo comercial. será esencial atraer dicha inversión para solucionar los problemas asociados con escasez de telas fabricadas regionalmente y para maximizar los beneficios de CAFTA. Conforme mejore la capacidad de tela, los productores regionales de textiles también tendrán que caminar hacia producción de mejor calidad y telas más de moda para apoyar la producción, a la larga, de prendas para un mercado más exclusivo. Establecer una provisión regional de textiles también permitirá mejorar tiempos de entrega y precios menores (Malone & Ramey, 2005).

Service

Full-package production is an attractive option for many U.S. companies, especially retailers involved in private label and specification buying. Competitive Asian benefit from established infrastructure designed to provide full package production, including product development, fabric sourcing & cutting, garment sewing, packaging, quality control, trade financing, and logistics arrangements to facilitate exports to U.S. importers. Development of full-package manufacturing within CAFTA countries will become an essential requirement in order to better serve U.S. customers. CAFTA suppliers will be especially competitive if they are able to be innovative and flexible in production, capable in providing rapid replenishment and emergency reorders, become more highly integrated within the supply chain, and improve both quality and turnaround times for higher-end fashion goods. Koramsa, an apparel producer in Guatemala, has exhibited the capability of meeting these challenges, and serves as a case study for building a globally competitive, fully integrated export production business poised to experience even greater success under CAFTA (Speer, 2004).
While manufacturers in the region recognize the growing importance of offering full-package services to U.S. customers, not all of them currently have access to these capabilities. Among the biggest obstacles confronting local manufacturers are access to and costs associated with requisite financing to support both purchasing and maintaining inventory of fabrics and other inputs for apparel production during the production cycle (Malone, 2004). This problem, again, is further exacerbated by lack of textile production capacity in the region. As domestic and foreign investment in the textile sector grows, development of local production and financing capacities in the industry will provide opportunity to increase both product and service capabilities and generate additional competitiveness within the region. Efficient operation with effective communication and logistics, backed by true collaboration with local alliances and customers, will reduce lead time and improve services, which will support even greater competitiveness of CAFTA suppliers.

Labor

Major risks U.S. companies have experienced in outsourcing have related to social responsibility and labor issues. These issues have been significant concerns in some CAFTA countries in the past decade. Earlier this year, the International Labor Organization (ILO) reported that the labor laws in Central America are generally in line with ILO core labor standards. Such concerns, however, have been addressed within the context of the CAFTA. The agreement contains a strong labor provision, including a binding dispute settlement system and enforcement measures for labor related issues. In addition, the U.S. government has allocated nearly $20 million in assistance, specifically for labor capacity building for CAFTA countries. Unannounced factory visits and publication of violations will motivate producers to uphold current laws. Additional provisions, including heavy fines, up to $15 million per year, per occurrence, will help ensure country-level labor law enforcement, as will recent implementation of enforced labor laws (e.g., hiring more labor inspectors, appointing special labor prosecutors, in CAFTA countries (Office of United States Trade Representative 2005). Adherence to these provisions will be essential for CAFTA producer if they wish to remain attractive and viable sources for U.S. companies.
While the passage of CAFTA may have come late in providing enhanced opportunity and preparation for the textile and apparel industry in Central America to flourish during the post-quota environment, it is likely that with rapid action, development, and implementation of provisions contained within the agreement,
construir un negocio de exportación globalmente competitivo, totalmente integrado, que tendrá aún mayor éxito con CAFTA (speer, 2004).




as well as capitalizing upon existing strengths, opportunities, and business acumen within the region, CAFTA countries can maintain and even gain significant U.S. market share. Full enactment of provisions of CATFA will support economic growth and development within Central America by stimulating foreign investment, creating high-quality jobs in export-oriented industries, and providing a measure of competitiveness against formidable suppliers such as China, while enhancing hemispheric trade. While the United States continues to expand trade with other regions, such as Jordan and Morocco, with proper strategy development and implementation, coupled with collaborative partnerships with the U.S. industry, CAFTA countries are likely to remain primary U.S. sources. Production of textiles and apparel continues to require cost containment and fast turnaround time, and these factors will become increasingly important in sourcing decisions in the future. Low cost and speed alone will not provide sufficient incentive to attract and maintain U.S. buyers. Coupled with innovative and creative offerings, full-package service capabilities, and established collaborative partnerships, however, US-CAFTA sourcing partnerships will continue to grow
 
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