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tasa de mercado de China sería menor debido a la implementación de las provisiones de salvaguarda incluidas en el protocolo de acceso de China a la OMC. Como resultado, se veía factible que muchas empresas de Estados Unidos, para evitar riesgo indebido al operar dentro de un ambiente de comercio incierto, desarrollarían múltiples fuentes que pudieran aportar producción innovadora, de calidad y a bajo costo dentro del marco de entrega requerido impuesto por los importadores y minoristas de productos de moda. Entre las opciones de “sourcing” claves se encuentran los países con relaciones comerciales crecientes y acceso preferencial al mercado de Estados Unidos. Por tanto, los proveedores extranjeros que sean innovadores, ágiles, eficientes, competitivos en costos y posean la habilidad de aportar productos básicos y de moda al mercado de Estados Unidos dentro de un lapso de tiempo corto, serán los “supervivientes” en la etapa post-cuotas. Esto brinda la base para retos y oportunidades a los cinco países de Centro América (Costa Rica, El salvador, Guatemala, honduras, y nicaragua) y la República Dominicana dentro del marco del CAFTA.

Los países de CAFTA se han establecido tanto como proveedores significativos de vestuario en el mercado de Estados Unidos como importadores de primer orden de textiles de Estados Unidos bajo las condiciones de compartir producción en términos de 807 ó CMT. Adquirieron mayor acceso preferencial al mercado de Estados Unidos por medio del Capítulo II de la Ley de Comercio del 2000 (Ley de Asociación de Comercial de Estados Unidos con la Cuenca del Caribe, o CBTPA por sus siglas en inglés) y las modificaciones subsiguientes contenidas en la Ley de Comercio de 2002. Por medio de estas provisiones, la industria de la región se ha alineado muy de cerca con los proveedores de textiles de Estados Unidos, los fabricantes de vestuario locales que emplean a contratistas extranjeros, y con los minoristas que desarrollan programas de marca privada. Mientras se producía un incremento fuerte de la participación de mercado de China en Estados Unidos conforme se eliminaban las restricciones de cuota, aunque ello podía tornarse en una amenaza potencial a los países del CAFTA, dichos países han continuado siendo proveedores fuertes de vestuario para el mercado de Estados Unidos (ver gráfica 1). Durante la década pasada, los países de CAFTA regularmente han sumado el 90-95 por ciento de las importaciones de vestuario que entran en Estados Unidos procedentes de la Cuenca del Caribe (Oficina de Textiles y Confección, 2005). Colectivamente, los seis países CAFTA aportaron en el 2004 al mercado de Estados Unidos $19.2 millones en hilazas y textiles y más de $19.2 billones en prendas. Esto dió a esos países más del 14 por ciento de la tasa de importaciones de prendas a Estados Unidos, en cuanto a valor, y más del 18 por ciento en cuanto a volumen. Por tanto, el bloque CAFTA sobrepasó a China en términos tanto de valor y volumen de importaciones de prendas en Estados Unidos, y fue segundo, detrás de China, en cuanto a valor de importaciones totales de textiles y prendas que ingresaban a Estados Unidos (oficina de Textiles y Confección, 2005; Ramey, 2004).

Mientras la fuerza principal que subyace en las estrategias de “outsourcing” ha sido tradicionalmente el acceso a mano de obra barata, los fabricantes y minoristas de Estados Unidos actualmente requieren entrega rápida, mayor número y disponibilidad de proveedores, acuerdos para compartir producción, acceso a productos de mayor calidad, e integración de tecnología global en sus actividades de “outsourcing” (Birou & Fawcett, 1993). Según las empresas de confección y minoristas de Estados Unidos, la principal ventaja competitiva que aporta el sourcing de países CAFTA ha sido el acceso preferencial al mercado de Estados Unidos (speer, octubre 2004). Bajo los términos de CAFTA, las importaciones de textiles y prendas tienen acceso al mercado libre de impuestos y de cuotas, siempre que los productos cumplan con las reglas de origen establecidas. otro beneficio importante que buscan las empresas norteamericanas es la proximidad, que puede aportar no sólo tiempo de entrega reducido, sino también flexibilidad y más tiempo para toma de decisiones (speer, octubre 2004). Se ha observado que la mantra dentro de la industria es ahora “respuesta rápida”. Los productores de vestuario en los países CAFTA, por tanto, se han beneficiado no sólo del acceso preferencial, sino de la cercanía geográfica al mercado de Estados Unidos. Los envíos al mercado de Estados Unidos, desde la región, son más rápidos y relativamente más baratos que desde Asia. Por ejemplo, el tiempo de tránsito de carga enviada por barco de Hong Kong a Los Angeles es de aproximadamente 11 días, mientras la carga enviada desde Centro América tomará de 2 a 7 días, dependiendo del país de envío y el puerto de entrada. La cercanía al mercado y su resultante reducción en tiempo permite que las empresas de Estados Unidos se beneficien ajustando órdenes y fechas de envío de acuerdo a la demanda del mercado durante la temporada de venta. Tal velocidad y flexibilidad son especialmente importantes para los proveedores de productos de moda que tienen una vida “en estantería” relativamente corta, así como para los productores de prendas básicas para minoristas que utilizan estrategias de respuesta rápida y reabastecimiento automáticos.

innovative and quality production within the requisite delivery timeframe imposed by importers and retailers of fashion goods. Among key alternative sourcing options are countries with expanding trade relations and preferential access to the U.S. market, as well as those providing low-cost production benefits. Thus, foreign suppliers that are innovative, agile, efficient, cost competitive, and possess the ability to supply basic and fashion goods to the U.S. market within an abbreviated time frame will be “survivors” in the post-quota period. This provides the basis for challenges and opportunities for five Central American countries (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, and, Nicaragua) and the Dominican Republic within the framework of the CAFTA.

CAFTA countries have an established presence as both significant suppliers of apparel to the U.S. market and primary importers of U.S. textiles under terms of 807 or CMT production sharing. They gained further preferential access to the U.S. market through Title II of the Trade Act of 2000 (The United States-Caribbean Basin Trade Partnership Act, or CBTPA) and subsequent modifications contained within the Trade Act of 2002. Through these provisions, the industry in this region has become closely aligned with U.S. textile suppliers, domestic apparel manufacturers employing foreign contractors, and retailers developing private label programs. While a sharp increase in China’s share of the U.S. market occurred as quota constraints were removed, resulting in a potential threat to the CAFTA countries, these countries have remained major suppliers of apparel to the U.S. market (see Figure 1). In the past decade, CAFTA countries have typically accounted for 90



– 95 percent of apparel imports entering the United States from the Caribbean Basin (Office of Textiles and Apparel, 2005). Collectively, the six CAFTA countries supplied $19.2 million worth of yarns and textiles and over $9.2 billion of apparel to the U.S. market in 2004. This gave these countries in excess of 14 percent share of U.S. apparel imports in terms of value and more than 18 percent in terms of volume. Thus, the CAFTA block lead China in terms of both value and volume of U.S. apparel imports and was second to China in terms of value of total textile and apparel imports entering the U.S. market (Office of Textiles and Apparel, 2005; Ramey, 2004).

While the major force underlying outsourcing strategies traditionally has been access to low cost labor, U.S. manufacturers and retailers currently require accelerated delivery, increased number and availability of suppliers, production sharing arrangements, access to higher quality goods, and integration of worldwide technology in their outsourcing activities (Birou & Fawcett, 1993). According to U.S. apparel companies and retailers, the primary competitive advantage accrued through sourcing from the CAFTA countries has been preferential access to the U.S. market (Speer, October 2004). Under terms of CAFTA, textile and apparel imports are granted duty-free and quota-free market access, provided the goods meet established rules of origin. Another key benefit sought by U.S. firms is proximity, which can lead not only to abbreviated turnaround time, but also flexibility and greater time for decision making (Speer, October 2004). It has been noted that the mantra within the industry has become “speed to market”. Apparel producers within CAFTA countries, therefore, have benefited not only from preferential access, but also from geographic proximity to the U.S. market. Shipping to the U.S. market from the region is faster & relatively less expensive than it is from Asia. For example, transit time for cargo shipped via vessel from Hong Kong to Los Angeles is approximately 11 days, while cargo shipped from Central America will take 2 to 7 days, depending on the shipping country and the port of entry. Proximity to market and resultant shorter lead-time allows U.S. companies benefit of adjusting orders and shipment dates according to market demand during the selling season. Such speed and flexibility are particularly important for suppliers of fashion goods that have relatively brief shelf life, as well as producers of basic goods being supplied to retailers employing quick response and automatic replenishment strategies.

While significant opportunities exist for CAFTA suppliers, there are also significant challenges confronting manufacturers in the region. Primary challenges include: cost containment, access to inputs, concentration within product categories, development of full-package production capabilities, and compliance with labor regulations.
 
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