Durante décadas, los Estados Unidos ha ofrecido beneficios comerciales preferenciales a la industria textil y de confección en Centro América y en la Cuenca del Caribe, como forma de impulsar el desarrollo económico, crear estabilidad política y promover los ideales y reformas democráticas. Hoy, a punto de implementarse el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana - Centro América - Estados Unidos (DR-CAFTA), un vistazo al desarrollo de la industria de la región en el pasado muestra tanto el éxito como las limitaciones de las políticas de los Estados Unidos. En cada etapa de esta evolución, la industria textil y de confección de la región ha demostrado inteligencia y capacidad para maximizar las ventajas competitivas disponibles (en un momento específico). Mientras los arreglos preferenciales de los Estados Unidos atraían con éxito inversiones, mayor número de empleos y forjaba alianzas con proveedores de Estados Unidos, los mismos incentivos que impulsaban el crecimiento de la región también limitaban su expansión futura. Por una parte, los programas preferenciales de los Estados Unidos habían cumplido precisamente el objetivo para lo cual habían sido diseñados; por otra, el paso del tiempo y el siempre cambiante ambiente competitivo servían para erosionar los anteriormente sustanciosos beneficios.
A comienzos de la década de los ochenta, el Programa de Acceso Especial (SAP, por sus siglas en inglés) otorgó acceso libre de cuotas y tasas arancelarias preferenciales para prendas ensambladas en la región, confeccionadas con telas fabricadas y cortadas en los Estados Unidos (807A), pagando impuestos solamente sobre el valor agregado en la región. En términos competitivos, esta preferencia arancelaria limitada 807A se vio disminuida con la implementación del Tratado de Libre Comercio de Norte América (NAFTA por sus siglas en inglés) con México y Canadá en 1994, que otorgaba a estos países acceso libre de aranceles al mercado de los Estados Unidos. Durante los años finales de la década de los noventa, la región hizo campaña para lograr “Paridad con el NAFTA”, la cual culminó en mayores beneficios arancelarios, disponibles a la fecha bajo la Ley de Sociedad Comercial para la Cuenca del Caribe (CBTPA), que entró en vigencia en Octubre de 2000. Hoy, en el 2005, el Tratado CAFTA, aún por implementarse, promete llevar a la región un poco más cerca de una paridad real con el NAFTA.
Una comparación país por país de las principales exportaciones de la región, en 1994 y en el 2004, ilustra los cambios en tendencias de comercio a lo largo de la última década y la influencia de los programas preferenciales anteriores y actuales de los Estados Unidos.
En 1994, la mayoría de suplidores de textiles y prendas de vestir de los Estados Unidos (incluidos varios en la región centroamericana) estaban sujetos a restricciones de cuotas. A pesar de que el Acuerdo sobre Textiles y el Vestido (ATV) de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se implementaría en 1995, obligando a los Estados Unidos a la eliminación de todas las cuotas, la eliminación progresiva de cuotas significaba que las restricciones existentes, en su mayoría, continuarían vigentes hasta finales del 2004. El único acceso de productos textiles libres de aranceles al mercado de los Estados Unidos, en ese entonces, estaba limitado a los socios de los tres Acuerdos de Libre Comercio con los Estados Unidos: Israel, Canadá y México. Aunque no era tan buenas como el acceso libre de aranceles, la reducción de aranceles (más limitadas) disponibles para proveedores de la ICC (CBI en inglés) a través de los programas 807 y 807A aportaban una ventaja competitiva que no estaba disponible para la mayoría de países suplidores. En 1994, los seis futuros socios del DR-CAFTA dependían fuertemente de estas preferencias arancelarias 807.
Para poder calificar bajo las preferencias arancelarias reducidas, bajo el programa 807, los fabricantes deben utilizar tela cortada en los Estados Unidos. Para aumentar el beneficio y estar exentos de sus respectivas restricciones de cuota, el programa 807A requiere el uso de tela formada y cortada en los Estados Unidos. No hay restricción respecto al origen de la hilaza utilizada en la tela formada y/o cortada en los Estados Unidos y no hay limitación en cuanto a telas de tejido de punto o tejido plano. Sin embargo, el procesamiento los procesos de acabado, como por ejemplo el lavado con piedra, planchado permanente, etc. descalificaba a las prendas del tratamiento libre de aranceles.
En 1994, la producción de textiles y prendas de vestir en cada país estaba concentrada fuertemente en tres o cuatro categorías principales y la producción de prendas de vestir dependía en gran parte de telas cortadas en los Estados Unidos (porcentaje de 807). Costa Rica y República Dominicana se incluían entre los suplidores de los Estados Unidos más competitivos, para sus productos principales respectivos (situándose en la posición número uno y dos como suplidores) y, de manera notable, los más dependientes de telas cortadas en los Estados Unidos. De forma conjunta, los seis países del futuro DR-CAFTA aportaban más de un tercio de las importaciones totales de los Estados Unidos de pantalones de algodón para hombres y niños (categoría 347), más del cuarenta por ciento de las importaciones de ropa interior de algodón (categoría 352), y más del diez por ciento de las camisas de hombre de tejido plano de algodón (categoría 340).
Es interesante observar que en ese entonces, uno de los principales productos para la República Dominicana era la de otras manufacturas de fibra sintética (categoría 669); El Salvador enviaba una cantidad considerable de hilo de algodón no peinado (categoría 300); y Guatemala exportaba una cantidad importante de tela tejida de algodón y/o fibra sintética (categoría 222).

Diez años después, al final del ATV y posterior a la eliminación de las restantes cuotas de productos textiles y prendas de vestir, la ventaja de estar “libre de cuotas” que aportaban el 807A y los Programas de CBTPA no es un incentivo excluyente para que los compradores de los Estados Unidos busquen proveedores en la región DR-CAFTA. No obstante, los envíos de prendas que califican bajo CBTPA ahora tienen acceso libre de aranceles al mercado de los Estados Unidos. Pero el universo de opciones libres de impuestos para los compradores de los Estados Unidos se está expandiendo de forma rápida más allá de la región del CBI. Además de los Tratados bilaterales de Libre Comercio (TLC´s o FTA´s en inglés) vigentes con Israel, Canadá y México, los Estados Unidos es ahora parte de TLC´s con Jordania, Chile, Singapur y Australia y ha finalizado negociaciones con Marruecos y Bahrein. Parecidos a los programas de CBTPA, existen programas preferenciales unilaterales en vigencia con 48 naciones africanas sub saharianas, y los cuatro países andinos de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
En la región CBI, la implementación del programa CBTPA en octubre de 2000 rápidamente produjo un cambio en la producción, del modelo “807” y “807 A” pre-existentes y aún disponible (reducción de aranceles), al comercio que califica bajo CBTPA (libre de aranceles). Sin embargo, el costo de cambiarse del esquema de reducción de aranceles al de tratamiento libre de aranceles, fue el nuevo requisito de origen que obliga el uso de hilaza de los Estados Unidos en telas de tejido de punto fabricadas en los Estados Unidos o en la región. El corte puede efectuarse ya sea en los Estados Unidos (807+)(+ es indicación del requisito de hilaza de los Estados Unidos) o en la región (809+) ya sea para prendas de tejido de punto o de tejido plano. Los beneficios para las prendas confeccionadas con tela de la región se limitan al uso de tela de tejido de punto o prendas tejidas a forma sólo de hilaza de los Estados Unidos. De igual manera, los beneficios de CBTPA se limitan sólo a prendas de vestir y maletas.
En el 2004, la producción en cada país aún se concentraba en tres o cuatro categorías de productos principales. Pero, a la vista, esos productos ahora son solamente artículos de vestir. Actualmente, no parecen prominentes dentro de las exportaciones de los futuros países del CAFTA los hilos, telas y otos artículos confeccionados. El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua son todos notablemente más competitivos (i.e. en puesto más alto) como suplidores de sus exportaciones principales; mientras que Costa Rica ya no tiene la tasa de participación de mercado que tenía en 1994. República Dominicana, El Salvador y Honduras dependen fuertemente de los beneficios de CBTPA, pero menos de telas cortadas en Estados Unidos (807). Esto indica que más comerciantes están utilizando el 809+ o aprovisionamiento de telas regionales. Para Guatemala y Nicaragua, hay menor dependencia de los beneficios de CBTPA. Esto significa que los proveedores en estos países han logrado tornarse competitivos a pesar de la ventaja disponible de libres de aranceles y de pagar impuestos indicados en la Columna 1 del Arancel de los Estados Unidos, completos para la mayor parte de sus exportaciones.
De forma conjunta, la región aún es un suplidor importante de ropa interior de algodón (categoría 352) sumando más de la mitad de las importaciones totales de los Estados Unidos; pero con el quince por ciento, los países en conjunto tienen sólo la mitad del porcentaje de participación de mercado que tenían en 1994 en pantalones de algodón para hombres y niños (categoría 347). Costa Rica y República Dominicana, juntas, envía más de un cuarto de las importaciones totales de los Estados Unidos de calcetines de algodón (categoría 332); y El Salvador y Honduras juntos aportan más de un tercio de todas las importaciones de camisas de tejido de punto de algodón para hombres y niños (Categoría 338).
Al igual que el programa de CBTPA amplió los beneficios 807A permitiendo cortar en la región y no descalificando las ventajas arancelarias debido a los procesos de acabado, el Tratado de Libre Comercio República Dominicana -Centro América - Estados Unidos (DR-CAFTA) ampliará también las oportunidades para producción libre de aranceles en la región.
La implementación del DR-CAFTA traerá otro cambio en los requisitos de origen, de uso de hilaza de los Estados Unidos únicamente, a hilaza regional o de los Estados Unidos. Bajo el DR- CAFTA también se levantarán otras limitaciones de CBTPA. Entre ellas está la prohibición de teñir y acabar telas, lo cual permitiría a proveedores eficientes de la región el centrarse en estar verticalmente integrados. Mientras que el CBTPA no aportaba incentivos a la inversión o producción de hilos o telas, el requisito de origen del DR-CAFTA de hilaza regional debería de atraer el retorno de inversión y producción de textiles a la región.
Un aumento en la producción de confección en tejido plano (limitada bajo CBTPA al uso de telas de Estados Unidos únicamente) aumentará el comercio de prendas. Para algunos artículos de vestir de tejido plano, el DR-CAFTA incluye una regla de simple transformación, lo cual significa que las telas pueden ser de cualquier origen y las prendas aún calificarán para tratamiento libre de aranceles. Debido a esta regla, debería de haber crecimiento rápido en brassieres, vestidos para niñas, calzoncillos bóxer y pijamas.
En un nuevo ambiente global más competitivo, donde todos los proveedores ya están libre de cuotas, el DR-CAFTA será el componente clave para asegurar la producción de prendas de vestir en la región y para impulsar mayor diversificación y crecimiento.
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For decades the United States offered preferential trade benefits for the textile and apparel industry in the Caribbean Basin and Central America as a means of spurring economic development, creating political stability and shoring up democratic reforms and ideals. Now, on the verge of implementing the U.S.-Central America- Dominican Republic Free Trade Agreement (DR-CAFTA), a look back at the development of the industry in the region clearly shows both the success and limitations of past U.S. policy measures. At each stage of its evolution, the region’s textile and apparel industry proved itself savvy and adept at maximizing the competitive advantages available (at any given time). While the U.S. preferential arrangements successfully attracted investment, increased employment and forged partnerships with U.S. suppliers, the very same incentives that drove the region’s growth also boxed in its future expansion. On the one hand, the U.S. preference programs did precisely what they were meant to do; on the other, the passage of time and the ever-changing competitive environment served to erode the once-substantial benefits.
In the early 1980s, the Special Access Program (SAP) granted quota-free access and preferential rates of duty for apparel assembled in the region from U.S.-made, U.S.-cut fabrics (807A) (with duty paid only on the value-added in the region). In competitive terms, this limited 807A duty preference was diminished by the implementation of the North America Free Trade Agreement (NAFTA) with Mexico and Canada in 1994 which granted these countries duty-free access to the U.S. market. Throughout the late 1990s, the region campaigned for “NAFTA-parity,” culminating in more expansive duty-free benefits currently available under the Caribbean Basin Trade Partnership Act (CBTPA), enacted in October 2000. Now in 2005, the yet-to-be implemented CAFTA agreement promises to bring the region a few steps closer to true parity with NAFTA.
A country-by-country comparison of the region’s major exports in 1994 vs. 2004 illustrates the shifts in trade patterns over the past decade, and the influence of past and current U.S. preference programs.

In 1994, a majority of U.S. textile and apparel suppliers (including several in the Central American region) were subject to quota restrictions. Although the World Trade Organization (WTO)’s Agreement on Textiles and Clothing (ATC) would be implemented in 1995, mandating the elimination of all U.S. quotas, the staged phase-out of quotas meant that existing restrictions would, for the most part, remain in place until the end of 2004. The only duty-free access to the U.S. market for textile products at the time was restricted to the United States’ three Free Trade Agreement (FTA) partners - Israel, Canada and Mexico. Although not as good as duty-free access, the more limited reduced duties available to CBI suppliers through the 807 and 807A programs provided a competitive advantage not available to most suppliers. In 1994, all six of the United States’ future CAFTA partners relied heavily on these 807 duty preferences.
In order to qualify for reduced rates of duty under the 807 program, manufacturers are required to use U.S.-cut fabric. To enhance the benefit and be exempt from their respective quota restrictions the 807A program requires the use of U.S.-formed and cut fabric. There is no restriction on the origin of the yarns used in the U.S.-formed and/or cut fabric, and no limitation as to knit or woven fabrics. However, post-assembly processing such as stone-washing, perma-pressing, etc. disqualified garments from duty-free treatment.
In 1994, textile and apparel production in each country was heavily concentrated in just three to four major categories, and apparel production was heavily dependent on U.S.-cut fabrics (percent 807). Costa Rica and the Dominican Republic were among the most competitive U.S. suppliers for their respective top products (ranking as the number one or two supplier) - and notably, the most dependent on U.S.-cut fabrics. Collectively, the six future DR-CAFTA countries provided more than one-third of all U.S. imports of Cotton Trousers for Men and Boy’s (Category 347), more than forty percent of all U.S. imports of Cotton Underwear (Category 352), and more than ten percent of Men’s Cotton Woven Shirts (Category 340).
Interestingly, at the time, one of the top products for the Dominican Republic is Man-made Fiber Other Manufactures (Category 669); El Salvador shipped a considerable amount of Cotton Uncombed Yarn (Category 300); and Guatemala exported a substantial quantity of Cotton and/or Man-made Fiber Knit Fabric (Category 222).

Ten years later, at the end of the ATC and on the eve of the elimination of all remaining textile and apparel quotas, the quota-free advantage under both the 807A and CBTPA program is no longer an exclusive incentive for U.S. buyers to source in the CAFTA region. However, qualifying CBTPA apparel shipments now earn duty-free access to the U.S. market. But the universe of duty-free options for U.S. buyers is rapidly expanding beyond the CBI region. In addition to the bilateral Free Trade Agreements (FTAs) in place with Israel, Canada and Mexico, the United States is now a party to FTAs with Jordan, Chile, Singapore and Australia, with negotiations completed with Morocco and Bahrain. Similar to CBTPA, there are unilateral preference programs in place with 48 Sub Saharan African nations, and the four Andean countries of Bolivia, Colombia, Ecuador and Peru.
In the CBI region, the implementation of the CBTPA program in October 2000 rapidly caused a shift in production from the pre-existing (and still available) 807 and 807A model (reduced rates of duty) to CBTPA-qualifying trade (duty-free). However, the cost of moving from reduced duties to duty-free treatment was the new origin requirement that force the use of U.S. yarns in U.S. or regionally-made (knit) fabrics. Cutting may now be done in either the U.S. (807+)(+ an indication of the U.S. yarn requirement) or the region (809+) for either knit or woven garments. Benefits for apparel made from regional fabric are limited to the use of knit fabric or knit-to-shape garments of U.S. yarns only. Also CBTPA benefits are limited to only apparel and luggage.
In 2004, production in each country is still concentrated in just three or four major product categories. But, across the board, those products are now all apparel articles. For the moment, yarns, fabrics and made-up articles do not figure prominently in the exports of any of the future DR-CAFTA countries. El Salvador, Guatemala, Honduras and Nicaragua are all notably more competitive (i.e. higher ranked) as suppliers of their top exports; whereas Costa Rica no longer holds the market share it did in 1994. The Dominican Republic, El Salvador and Honduras rely heavily on CBTPA duty-free benefits, but less on U.S.-cut fabrics (807). This indicates more of the trade is utilizing the 809+ or regional fabric provisions. For both Guatemala and Nicaragua, there is less dependence on CBTPA benefits. This means suppliers in these countries have managed to make themselves competitive despite forgoing the available duty-free advantage and paying full Column 1 duties for the bulk of their exports.
Collectively, the region is still a major supplier of Cotton Underwear (Category 352) accounting for more than one-half of U.S. imports; but at fifteen percent, the countries collectively hold only one-half of the 1994 market share for Men’s and Boy’s Cotton Trousers (Category 347). Costa Rica and the Dominican Republic together ship more than one-quarter of U.S. imports of Cotton Socks (Category 332); and El Salvador and Honduras together provide more than one-third of all U.S. imports of Men’s and Boy’s Cotton Knit Shirts (Category 338).

Just as the CBTPA program expanded the 807A benefits by allowing cutting in the region and no longer disqualifying apparel from duty breaks for post-assembly processing, the U.S.-Central America- Dominican Republic Free Trade Agreement DR-CAFTA will similarly expand the opportunities for duty-free production in the region.
The implementation of DR-CAFTA will bring another shift in origin requirements from the use of U.S. yarns only - to regional or U.S. yarns. Under DR-CAFTA other CBTPA limitations will also be lifted. Among these is the prohibition on dyeing and finishing of fabrics, which should permit efficient suppliers in the region to focus on becoming more vertically integrated. Whereas CBTPA left no incentive for investment or production of yarns or fabrics, DR-CAFTA’s origin requirement of regional yarn-forward should draw textile investment and production back to the region.
An increase in woven apparel production - limited under CBTPA to the use of U.S. fabrics only - will increase garment trade. For some woven apparel articles, DR-CAFTA includes a single transformation Rule of Origin which means fabrics may be of any origin and the garments will still qualify for duty-free treatment. Because of this rule, rapid growth should result for woven brassieres, dresses, boxer shorts, and pajamas.
In the new more competitive global environment - where all suppliers are now quota-free DR-CAFTA will be the key component to both securing the region’s apparel production, and spurring greater diversification and growth.

Photos VESTEX
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