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Imagine
después que el consumidor compra una de estas prendas
"inteligentes" con la tecnologia y la coloca en
un closet o armario conectado a internet. La etiqueta incrustada
registra el color, peso, textura de la prenda, e incluso
cuándo deve lavarse, o le da al consumidor acceso
instantáneo a ese armario para determinar si un artículo
en la tienda hace juego con algo que ya tiene en casa en su
closet.
De la misma forma, la información personal contenida
en esta tarjeta y puesta al día a discreción
del consumidor, guía al comprador hacia marca preferidas
que sabe que sietan bien, dentro de cada tienda específica.
La tecnología detrás de estas iniciativas estratégicas
es Identificación por Frecuencia de Radio (Radio
Frequency Identification a RFID, en inglés), una
tecnología basada en dos componentes primarios - una
etiqueta del tamaño de un sello postal que consiste
en un chip de computadora y una antena, cada uno respondiendo
a información de identificación única
al consultarla por medio de un escáner de radio
inalámbrico.
La tecnología ha existido desde los años
1930 cuando fue desarrollada para identificar aeronaves
como amigas o enemigas (FFI, en inglés). Actualmente,
el RFID ha sido elevado a la cima de temas de "tecnología
caliente" entre los minoristas, después que Wal-Mart
anunciara recientemente que sus 100 principales proveedores
de productos deben cumplir con el RFID a nivel de "caja
y Pallet" en el 2005.
Wal-Mart no es el único. Otros minoristas grandes como
Home Depot y Target exigen actualmente que los productos
y precios compartan el mismo formato electrónico con
cualquier otro vendedor. Este formato de datos electrónicos
común hace 100% más fácil que los minoristas
re-ordenen productos, porque todas las categorias de producto
y precios están en la misma página.
Entonces ¿Cuál es el problema? Están
surgiendo las realidades de aplicación y costo del
RFID, dinámicas y sin definir. Como resultado,
obtener respuestas a la aplicación parece ser más
complicado que la tecnología en si. Por una parte,
los usuarios tienden a tener problemas con el costo - o al
menos una definición limitada del costo. Por otra,
los proveedores del RFID parecen estar obsesionados
con lo que la tecnología RFID podría
hacer mañana, sin aclarar el punto del retorno económico
de una inversión hecha hoy.
Con un uso cada vez mayor, el costo de implementar RFID
se abarata conforme el uso es más común y funcional.
las aplicaciones críticas a nivel masivo se están
convirtiendo en más prácticas y usuales en la
cadena de suministros y los ambientes de los minoristas. Los
proveedores se centran ahora en desarrollar aplicaciones reales
tales como la aplicación discreta de RFID obligada
por Wal-Mart a un número limitado de socios.
Privacidad. Actualmente, muchas aplicaciones comerciales
de RFID se utilizan para monitorear y mover envíos,
a nivel de "caja y pallet". Sim embargo,
el uso en caja y pallet ofrece sólo una porción
modesta de la conectividad, velocidad, reducción de
costos y mayores oportunidades disponibles a partir del etiquetado
y seguimiento de artículos.
De pronto a "nivel artículos", pueden
estar disponibles dos nuevos tipos de información.
Debido a que puede reconocerse la identidad del objeto a su
paso por múltiples propietarios y eventos en su vida
útil, puede registrarse un historial comprensible de
cualquier artículo.
Los historiales detallados pueden registrar las preocupaciones
del consumidor sobre mantenimiento y reemplazo, condiciones
extremas, etc. Espacios de almacenaje monitoreados tales como
estantes y gabinetes pueden registrar eventos importantes
tales como la remoción o añadidura de una nueva
camisa a un guardarropa. El registro selectivo de tipos de
información despersonalizada pueden mitigar algunas
preocupaciones sobre el conocimiento de quién compra
qué, para mantener la privacidad personal.
Una solución más viable ya es de uso común
en conjunto con la mayoría de sistemas de "Vigilancia
Electrónica de Artículos" (Electronic ARticle
Survellance, EAS, en inglés). Los artículos
contienen circuitos de bajo costo que responden a una frecuencia
generada por antenas de arco situadas a cada lado de las puertas
de salida. Al neutralizar estas "etiquetas",
se silencian después de ser procesadas en la caja registradora.
Estandarización. Por supuesto, existen algunos
estándares globales que guían el desarrollo
del RFID. Excepto por ellos, los estándares son escasos
y dispersos.
Hay muchos retos locales que llevar en cuanto a definir y
adoptar nuevos estándares de RFID/Auto-ID: ingenieria
alrededor de las restricciones físicas de las señales
de radio así como las restricciones virtuales y crecientes
de sistemas legados de IT, y resolver la increíble
cantidad de circunstancias únicas presentadas por una
enorme variedad de proyectos logísticos.
Tomando en cuenta todos los retos, la estandarización
e implementación totales podrían tomar de cinco
a siete años antes que el RFID resuelva suficientes
temas técnicos internos para convertirse en una realidad
en la vida cotidiana. Actualmente, la mayoría de aplicaciones,
como la que exige Wal-Mart para sus vendedores principales
para el 1 de enero de 2005, son para "caja y pallet"
y dirigidas a facilitar los procesos en un objetico único.
Y el beneficio más significativo a obtenerse del establecimiento
de estándares universales es menor costo. Conforme
la implementación se haga más común y
el impacto económico más cuantificable, la mayor
aceptación del consumidor y su cotidianeidad empujarán
el desarrollo de nuevas aplicaciones, ampliarán oportunidades
de uso, y reducirán aún más el costo
de sistemas RFID.
Venta. RFID es brillante y nuevo, extremadamente prometedor,
increiblemente poderoso y acorde con la era de la información.
Pero al no haber artículos y/o procesos que sean extremadamente
valiosos o que causen errores de enormes consecuencias, la
implementación del RFID continúa siendo
cara y difícil de justificar sin una dosis saludable
de fuerza económica bruta. Aunque recientes desarrollos
técnicos prometen reducir costos significativamente.
Costo. Para muchos dentro de la vertical de la moda,
el supuesto es que el mayor éxito respecto al costo
del RFID vendrá de las reducciones en el costo
de mover cosas a lo largo del ciclo de vida que va del diseñador
al consumidor - inventario y logística. La herramienta
primordial de hoy, el código de barras, es la bse de
comparación y cuesta un décimo de centavo o
menos.
El negocio de la moda, por su naturaleza, de cualquier forma
es de cambio constante, y esta danza interna de supervivencia
no es terreno fértil para el cambio sistemático.
Esto se complica con el simple hecho de que el aire de innovación
e infraestructura de apoyo de los mercados en desarrollo,
con mano de obra barata, es muy poco usual.
Nadie sabe en realidad si hay respaldo económico actualmente
para implementar el RFID en la vertical de moda. Pero
parece ser que hay muchas reducciones de costo y mejoras de
oportunidades potenciales, exclusivas de la cadena en secuencia
de los procesos en el negocio de moda.
El Instituto Americano de Fabricantes de Textiles (ATMI
en inglés), la Asociación de Estados Unidos
de Vestuario y Calzado (AAFA en inglés) representan
cada uno considerable mayoría de los intereses comerciales
que conforman los respectivos sectores de textiles, producción
y venta. Todos realizan una labor admirable representando
y abogando por los puntos de vista de sus miembros. Y todos,
de hecho, están investigando el RFID pues la
mayoría de sus miembros obtendrán beneficios
financieros, operacionales, de propiedad intelectual y de
tiempo-al-mercado si se acepta ampliamente y se implementa
el RFID. Como poco, el RFID podría mejorar
el rendimiento económico de toda la cadena de la moda.
Habiendo pasado por una década de precios en deflación,
rápida globalización, cambios impactantes en
las cadenas de suministros y gran cantidad de otros retos
comerciales, cada una de estas comunidades y sus asociaciones
enfrenten grados variables de estrés financiero y administrativo.
El RFID se ve promisorio para mejorar la efectividad
administrativa y la eficiencia comercial en todos los niveles
de la vertical de la moda, al tiempo que facilita la entrega
de lo que el consumidor final desea cuando el consumidor final
lo quiere y al precio que el consumidor desea pagar.
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Next,
imagine the consumer purchases one of these technology-enabled
"smart" garments and puts it into an internet-connected
wardrobe. The embedded tag logs the garment's color, weight,
texture, even knows when it is time for cleaning,
or gives the consumer instant access to that home wardrobe in
order to determine if an item in the store actually matches
something already at home in the closet.
Also, personal information contained on this card and updated
at the consumer's discretion guides the shopper to preferred,
known-to-fit labels in each specific store.
The technology behind these strategic initiatives is Radio
Frequency Identification (RFID), a technology based
on two primary components - a postage-stamp size "tag"
consisting of a computer chip and antenna, each responding with
unique idetifier information when required by an over-the-air
radio scanner.
The technology has benn around since the 1930's when it was
developed to identify aircraft as friend or foe (FFI).
Now, RFID has risen to the top of the "hot-button"
technology issues among retailers as a result of Wal-Mart's
recent announcement that their top 100 product suppliers
must be RFID compliant at the "case and pallet"
level by 2005.
Wal-Mart's is not alone, Other large retailers like Home
Depot and Target are now mandating that products
and pricing share the same electronic format with every other
vendor.
This common electronic data format makes it 100% easier for
retailers to reorder products because all product categories
and pricing are on the same page.
With rapidly increasing use, the cost of RFID implementation
is getting cheaper as the use becomes more functional and widespread.
Huge critical-mass applications are becoming more practical
in supply chain and retail enviroments. Suppliers are now focusing
on developing real applications such as the discreet RFID
application with a limited number of partners mandated bye Wal-Mart.

Privacy. Today, many commercial RFID applications
are deployed to monitor and move batches - "at the case
and pallet level" However, case-and-pallet offers only
a very modest portion of the connectivity, speed, cost reduction
and opportunity enhancement available from item lagging and
tracking.
Suddenly, at the "item level", two new kinds
of information may become available. Because the object's identity
can be recognizable across multiple owners and through multiple
events in its life, a comprehensive history of any item can
be recorded.
Detailed histories can allay consumer concerns about maintanance
and replace, extreme conditions, etc. Monitored storage spaces
such as shelves and cabinets can record important events such
as the removal or addition of a new shirt to a wardrobe. Selectively
recording depersonalized types of information may mitigate some
of the concerns about knowledge of who buys what in order to
keep personal privacy.
A more likely solution is already in common use in conjunction
with most retail stores Electronic Article Survellance (EAS)
system items contain low cost circuits that respond to a frequency
generated by loop antennas on each side of the exit doors. By
neutralizing these "tags", they are rendered
dumb after processing at the cash register.
Standardization. Certainly there are some global standards
that guide RFID development. Otherwise, standards are
few and far between.
There are many local challenges to be met in defining and adopting
new RFID/Auto-ID standards: engineering around the physical
constraints of radio signals as well as the virtual and scaling
constraints of legacy IT systems, and resolving the my
riad unique circunstances presented by an enormous variety of
logistics projects.
All challenges considered, full standardization and implementation
could take live to seven years before RFID resolves enough
internal technical issues to become a reality in everyday life.
By now, most applications, like that mandated by Wal-Mart for
its Top 100 vendors by January 1, 2005, are "case and
pallet" and targeted to facilitating the processes
in a single enterprise.
And the most significant benefit to be gained from the establishment
of universal standards is lower cost. As implementation becomes
more widespread and the economic impact becomes more quantifiable,
normaly and increasing consumer acceptance with fuel the development
of new applications, broaden the opportunities for deployments,
and further decrease the cost of RFID systems.
Selling RFID is bright and new, extremely promising,
ubelievably powerful, and a great fit with the information age.
But in the absence of items and/or processes that are extremely
valuable or mistakes with enormous consequences, RFID implementations
remains expensive and hard to justify without a healthy dose
of brute economic force. Even though, recent technical developments
hold primise for significantly reducing costs.
Cost. For many in the fashion vertical, the assumption
is that the biggest bang for the RFID buck will come
in reductions in the cost of moving things through the product
the cycle from designer to consumer - inventory and logistics.
Today's primary tool, the barcode, is the basics for comparison
and costs one-tenth of a cent or less.
The fashion business bye its nature is about constant change
anyway, and this internal dance of survival is not very fertile
ground for systemic change. This is complicated by the simple
fact that the air of innovation and support infrastructure in
the low-labor cost, developing markets is rare indeed.
No one really knows if there is a valid business case today
for RFID implementation in the fashion vertical. But,
there seems to be lots of potential cost reductions and opportunity
improvements unique to the sequential chain of fashion business
processes.
The American Textile. Manufacturesrs Institute (ATMI),
American Apparel and Footwear Association (AAFA) and
National Retail Federation (NRF) each represents a sizable
majority of the commercial interests that make up the respective
textile, production and retail communities. All do admirably
in representing and advocating the views of their constituent
members, And all are almost certainly investigating RFID
because most members will realize financial, operational, intellectual
property and time-to-market benefits from a broad-based acceptance
and implementation of RFID. At the very least, RFID
could improve the business performance of the entire fashion
chain.
Given more than a decade of deflationary pricing, rapid globalization,
mind-boggling changes in supply chains, and a myriad of other
business challenges, each of these communities and their associations
face verying degrees of financial and management stress. RFID
holds significant promise for improving the management effectiveness
and business efficiency at all levels of the fashion vertical
while facilitating the delivery of what the end-consumer wants
when the end-consumer wants it at a price the end-consumer is
willing to pay. |