RFID, ROI and the Fashion Vertical
Warren Hartenstine
Tower Associates LLC


Imagine lo que podría ser el ambiente de los minoristas en el futuro: ¡Selección siempre novedosa!
Una tecnología cambiante alerta a los comerciantes sobre los artículos que "vuelan de tienda" ...¡El entallado es fantástico! Las marcas preferidas de cada consumidor están disponibles en cada tienda....
¡Ayuda al comprar! Esta misma tecnología ofrece artículos alternos o sugerencias para coordinarlos...
¡Precios más bajos! ¡Se paga con rapidez en la caja! ¡Las devoluciones son más simples! ¡Los comsumidores encuentran aquellos artículos que realmente desean comprar!
Imagine what could very well be retail enviroment of the future: Selection is always fresh! An envolving technology alerts merchandisers to the items that are. "flying off the shelf" ... Finding fit is fantastic! Each individual consumer's preferred brands are available in each store... Shopping is helpful! This same technology offers alternative items or coordinating suggestions... Prices are lower! Check out is faster!
Returns are less hassled! Consumers find the items they really want to buy!

Imagine después que el consumidor compra una de estas prendas "inteligentes" con la tecnologia y la coloca en un closet o armario conectado a internet. La etiqueta incrustada registra el color, peso, textura de la prenda, e incluso cuándo deve lavarse, o le da al consumidor acceso instantáneo a ese armario para determinar si un artículo en la tienda hace juego con algo que ya tiene en casa en su closet.
De la misma forma, la información personal contenida en esta tarjeta y puesta al día a discreción del consumidor, guía al comprador hacia marca preferidas que sabe que sietan bien, dentro de cada tienda específica.

La tecnología detrás de estas iniciativas estratégicas es Identificación por Frecuencia de Radio (Radio Frequency Identification a RFID, en inglés), una tecnología basada en dos componentes primarios - una etiqueta del tamaño de un sello postal que consiste en un chip de computadora y una antena, cada uno respondiendo a información de identificación única al consultarla por medio de un escáner de radio inalámbrico.

La tecnología ha existido desde los años 1930 cuando fue desarrollada para identificar aeronaves como amigas o enemigas (FFI, en inglés). Actualmente, el RFID ha sido elevado a la cima de temas de "tecnología caliente" entre los minoristas, después que Wal-Mart anunciara recientemente que sus 100 principales proveedores de productos deben cumplir con el RFID a nivel de "caja y Pallet" en el 2005.

Wal-Mart no es el único. Otros minoristas grandes como Home Depot y Target exigen actualmente que los productos y precios compartan el mismo formato electrónico con cualquier otro vendedor. Este formato de datos electrónicos común hace 100% más fácil que los minoristas re-ordenen productos, porque todas las categorias de producto y precios están en la misma página.

Entonces ¿Cuál es el problema? Están surgiendo las realidades de aplicación y costo del RFID, dinámicas y sin definir. Como resultado, obtener respuestas a la aplicación parece ser más complicado que la tecnología en si. Por una parte, los usuarios tienden a tener problemas con el costo - o al menos una definición limitada del costo. Por otra, los proveedores del RFID parecen estar obsesionados con lo que la tecnología RFID podría hacer mañana, sin aclarar el punto del retorno económico de una inversión hecha hoy.

Con un uso cada vez mayor, el costo de implementar RFID se abarata conforme el uso es más común y funcional. las aplicaciones críticas a nivel masivo se están convirtiendo en más prácticas y usuales en la cadena de suministros y los ambientes de los minoristas. Los proveedores se centran ahora en desarrollar aplicaciones reales tales como la aplicación discreta de RFID obligada por Wal-Mart a un número limitado de socios.

Privacidad. Actualmente, muchas aplicaciones comerciales de RFID se utilizan para monitorear y mover envíos, a nivel de "caja y pallet". Sim embargo, el uso en caja y pallet ofrece sólo una porción modesta de la conectividad, velocidad, reducción de costos y mayores oportunidades disponibles a partir del etiquetado y seguimiento de artículos.

De pronto a "nivel artículos", pueden estar disponibles dos nuevos tipos de información. Debido a que puede reconocerse la identidad del objeto a su paso por múltiples propietarios y eventos en su vida útil, puede registrarse un historial comprensible de cualquier artículo.

Los historiales detallados pueden registrar las preocupaciones del consumidor sobre mantenimiento y reemplazo, condiciones extremas, etc. Espacios de almacenaje monitoreados tales como estantes y gabinetes pueden registrar eventos importantes tales como la remoción o añadidura de una nueva camisa a un guardarropa. El registro selectivo de tipos de información despersonalizada pueden mitigar algunas preocupaciones sobre el conocimiento de quién compra qué, para mantener la privacidad personal.

Una solución más viable ya es de uso común en conjunto con la mayoría de sistemas de "Vigilancia Electrónica de Artículos" (Electronic ARticle Survellance, EAS, en inglés). Los artículos contienen circuitos de bajo costo que responden a una frecuencia generada por antenas de arco situadas a cada lado de las puertas de salida. Al neutralizar estas "etiquetas", se silencian después de ser procesadas en la caja registradora.

Estandarización. Por supuesto, existen algunos estándares globales que guían el desarrollo del RFID. Excepto por ellos, los estándares son escasos y dispersos.

Hay muchos retos locales que llevar en cuanto a definir y adoptar nuevos estándares de RFID/Auto-ID: ingenieria alrededor de las restricciones físicas de las señales de radio así como las restricciones virtuales y crecientes de sistemas legados de IT, y resolver la increíble cantidad de circunstancias únicas presentadas por una enorme variedad de proyectos logísticos.

Tomando en cuenta todos los retos, la estandarización e implementación totales podrían tomar de cinco a siete años antes que el RFID resuelva suficientes temas técnicos internos para convertirse en una realidad en la vida cotidiana. Actualmente, la mayoría de aplicaciones, como la que exige Wal-Mart para sus vendedores principales para el 1 de enero de 2005, son para "caja y pallet" y dirigidas a facilitar los procesos en un objetico único.

Y el beneficio más significativo a obtenerse del establecimiento de estándares universales es menor costo. Conforme la implementación se haga más común y el impacto económico más cuantificable, la mayor aceptación del consumidor y su cotidianeidad empujarán el desarrollo de nuevas aplicaciones, ampliarán oportunidades de uso, y reducirán aún más el costo de sistemas RFID.

Venta. RFID es brillante y nuevo, extremadamente prometedor, increiblemente poderoso y acorde con la era de la información. Pero al no haber artículos y/o procesos que sean extremadamente valiosos o que causen errores de enormes consecuencias, la implementación del RFID continúa siendo cara y difícil de justificar sin una dosis saludable de fuerza económica bruta. Aunque recientes desarrollos técnicos prometen reducir costos significativamente.

Costo. Para muchos dentro de la vertical de la moda, el supuesto es que el mayor éxito respecto al costo del RFID vendrá de las reducciones en el costo de mover cosas a lo largo del ciclo de vida que va del diseñador al consumidor - inventario y logística. La herramienta primordial de hoy, el código de barras, es la bse de comparación y cuesta un décimo de centavo o menos.

El negocio de la moda, por su naturaleza, de cualquier forma es de cambio constante, y esta danza interna de supervivencia no es terreno fértil para el cambio sistemático. Esto se complica con el simple hecho de que el aire de innovación e infraestructura de apoyo de los mercados en desarrollo, con mano de obra barata, es muy poco usual.

Nadie sabe en realidad si hay respaldo económico actualmente para implementar el RFID en la vertical de moda. Pero parece ser que hay muchas reducciones de costo y mejoras de oportunidades potenciales, exclusivas de la cadena en secuencia de los procesos en el negocio de moda.

El Instituto Americano de Fabricantes de Textiles (ATMI en inglés), la Asociación de Estados Unidos de Vestuario y Calzado (AAFA en inglés) representan cada uno considerable mayoría de los intereses comerciales que conforman los respectivos sectores de textiles, producción y venta. Todos realizan una labor admirable representando y abogando por los puntos de vista de sus miembros. Y todos, de hecho, están investigando el RFID pues la mayoría de sus miembros obtendrán beneficios financieros, operacionales, de propiedad intelectual y de tiempo-al-mercado si se acepta ampliamente y se implementa el RFID. Como poco, el RFID podría mejorar el rendimiento económico de toda la cadena de la moda.

Habiendo pasado por una década de precios en deflación, rápida globalización, cambios impactantes en las cadenas de suministros y gran cantidad de otros retos comerciales, cada una de estas comunidades y sus asociaciones enfrenten grados variables de estrés financiero y administrativo. El RFID se ve promisorio para mejorar la efectividad administrativa y la eficiencia comercial en todos los niveles de la vertical de la moda, al tiempo que facilita la entrega de lo que el consumidor final desea cuando el consumidor final lo quiere y al precio que el consumidor desea pagar.
Next, imagine the consumer purchases one of these technology-enabled "smart" garments and puts it into an internet-connected wardrobe. The embedded tag logs the garment's color, weight, texture, even knows when it is time for cleaning, or gives the consumer instant access to that home wardrobe in order to determine if an item in the store actually matches something already at home in the closet.

Also, personal information contained on this card and updated at the consumer's discretion guides the shopper to preferred, known-to-fit labels in each specific store.

The technology behind these strategic initiatives is Radio Frequency Identification (RFID), a technology based on two primary components - a postage-stamp size "tag" consisting of a computer chip and antenna, each responding with unique idetifier information when required by an over-the-air radio scanner.

The technology has benn around since the 1930's when it was developed to identify aircraft as friend or foe (FFI). Now, RFID has risen to the top of the "hot-button" technology issues among retailers as a result of Wal-Mart's recent announcement that their top 100 product suppliers must be RFID compliant at the "case and pallet" level by 2005.

Wal-Mart's is not alone, Other large retailers like Home Depot and Target are now mandating that products and pricing share the same electronic format with every other vendor.
This common electronic data format makes it 100% easier for retailers to reorder products because all product categories and pricing are on the same page.

With rapidly increasing use, the cost of RFID implementation is getting cheaper as the use becomes more functional and widespread. Huge critical-mass applications are becoming more practical in supply chain and retail enviroments. Suppliers are now focusing on developing real applications such as the discreet RFID application with a limited number of partners mandated bye Wal-Mart.




Privacy. Today, many commercial RFID applications are deployed to monitor and move batches - "at the case and pallet level" However, case-and-pallet offers only a very modest portion of the connectivity, speed, cost reduction and opportunity enhancement available from item lagging and tracking.

Suddenly, at the "item level", two new kinds of information may become available. Because the object's identity can be recognizable across multiple owners and through multiple events in its life, a comprehensive history of any item can be recorded.

Detailed histories can allay consumer concerns about maintanance and replace, extreme conditions, etc. Monitored storage spaces such as shelves and cabinets can record important events such as the removal or addition of a new shirt to a wardrobe. Selectively recording depersonalized types of information may mitigate some of the concerns about knowledge of who buys what in order to keep personal privacy.

A more likely solution is already in common use in conjunction with most retail stores Electronic Article Survellance (EAS) system items contain low cost circuits that respond to a frequency generated by loop antennas on each side of the exit doors. By neutralizing these "tags", they are rendered dumb after processing at the cash register.

Standardization. Certainly there are some global standards that guide RFID development. Otherwise, standards are few and far between.

There are many local challenges to be met in defining and adopting new RFID/Auto-ID standards: engineering around the physical constraints of radio signals as well as the virtual and scaling constraints of legacy IT systems, and resolving the my riad unique circunstances presented by an enormous variety of logistics projects.

All challenges considered, full standardization and implementation could take live to seven years before RFID resolves enough internal technical issues to become a reality in everyday life. By now, most applications, like that mandated by Wal-Mart for its Top 100 vendors by January 1, 2005, are "case and pallet" and targeted to facilitating the processes in a single enterprise.

And the most significant benefit to be gained from the establishment of universal standards is lower cost. As implementation becomes more widespread and the economic impact becomes more quantifiable, normaly and increasing consumer acceptance with fuel the development of new applications, broaden the opportunities for deployments, and further decrease the cost of RFID systems.

Selling RFID is bright and new, extremely promising, ubelievably powerful, and a great fit with the information age. But in the absence of items and/or processes that are extremely valuable or mistakes with enormous consequences, RFID implementations remains expensive and hard to justify without a healthy dose of brute economic force. Even though, recent technical developments hold primise for significantly reducing costs.

Cost. For many in the fashion vertical, the assumption is that the biggest bang for the RFID buck will come in reductions in the cost of moving things through the product the cycle from designer to consumer - inventory and logistics. Today's primary tool, the barcode, is the basics for comparison and costs one-tenth of a cent or less.

The fashion business bye its nature is about constant change anyway, and this internal dance of survival is not very fertile ground for systemic change. This is complicated by the simple fact that the air of innovation and support infrastructure in the low-labor cost, developing markets is rare indeed.

No one really knows if there is a valid business case today for RFID implementation in the fashion vertical. But, there seems to be lots of potential cost reductions and opportunity improvements unique to the sequential chain of fashion business processes.

The American Textile. Manufacturesrs Institute (ATMI), American Apparel and Footwear Association (AAFA) and National Retail Federation (NRF) each represents a sizable majority of the commercial interests that make up the respective textile, production and retail communities. All do admirably in representing and advocating the views of their constituent members, And all are almost certainly investigating RFID because most members will realize financial, operational, intellectual property and time-to-market benefits from a broad-based acceptance and implementation of RFID. At the very least, RFID could improve the business performance of the entire fashion chain.

Given more than a decade of deflationary pricing, rapid globalization, mind-boggling changes in supply chains, and a myriad of other business challenges, each of these communities and their associations face verying degrees of financial and management stress. RFID holds significant promise for improving the management effectiveness and business efficiency at all levels of the fashion vertical while facilitating the delivery of what the end-consumer wants when the end-consumer wants it at a price the end-consumer is willing to pay.
 
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