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hecho, las empresas que hoy son más exitosas (y también
históricamente) son aquellas que a pesar de fracasos
actuales o éxitos rotundos evalúan
continuamente sus procesos, productos, personal y filosofías
para determinar en qué aspecto pueden mejorarse, cómo
se miden contra la competencia o empresas en otras industrias,
y cuán preparados están con sus prácticas
actuales para mantener ese éxito, o convertirse en
exitosas, en el futuro.
Buscar excelencia en el mundo
corporativo significa examinar cada segmento de su negocio,
buscando los puntos débiles que deben reforzarse,
o los puntos fuertes que pueden mejorarse. También
significa no anquilosarse en siempre lo hemos hecho
así, sino retarse continuamente haciendo preguntas
difíciles sobre los procesos internos de la empresa,
al tiempo que se evalúa cómo sus procesos
y productos llenan las necesidades del consumidor final,
sus clientes de la cadena de suministros y sus asociados.
Actualmente, para la mayoría de empresas, también
implica evaluar cómo integra su compañía,
dentro del plan de negocios global, las complicadas reglas
y regulaciones del comercio internacional y los acuerdos
de libre comercio.
Hoy en día, dos de las preguntas más comunes
que se hacen las empresas de confección, en especial
las de este hemisferio, son: ¿Cómo podemos
mover más rápido el producto? y ¿Cómo
podemos ser más flexibles?.
Esas preguntas nos llevan a otras: ¿Cómo podemos
utilizar la tecnología para tener mayor visibilidad
de la cadena de suministros y eliminar los agujeros
negros en los que perdemos de vista nuestro producto?
y ¿Cómo podemos colaborar y comunicarnos con
mayor eficiencia con nuestros socios?. Quizás su
empresa busca la forma de teñir telas o botones o
adornos en un momento posterior del ciclo para responder
a las tendencias cambiantes del consumidor. O tal vez la
pregunta crucial que todos se hacen es: ¿Cómo
podemos unificar en un solo lugar los componentes de la
cadena de suministros para poder ofrecer paquete completo
a nuestros clientes?.
En Apparel, vemos ejemplos de empresas que se marcan
el reto de responder a esas preguntas diariamente. También
estamos observando que no importa cuál sea la pregunta,
o dónde se haga dentro de la cadena de suministros:
todos los involucrados tienen en común que las líneas
que los demarcan siguen desapareciendo.
Como resultado de las mejoras en tecnología y la
fuerte competencia, los proveedores de materias primas,
proveedores de accesorios, empresas textiles y fabricantes
de vestuario están desarrollando relaciones más
cercanas entre todos y con el minorista que está
al final de la cadena de suministros.
He aquí algunos ejemplos específicos. En una
conferencia reciente organizada por la Asociación
de Químicos y Coloristas de Textiles de Estados Unidos,
se reunieron proveedores de equipo, educadores, fabricantes
y minoristas para examinar el a menudo tardado y complicado
proceso de aprobación de sumergido en laboratorios.
Varias empresas de confección compartieron los procesos
paso a paso que están tomando para establecer comunicación
en cuanto a protocolos y estándares de color, y trabajar
unidos con sus socios fabricantes para reducir dichos procesos.
Algunas de estas empresas de confección también
están a la vanguardia de la comunicación digital
de color, utilizando software que les permite compartir
datos de espectro con sus socios utilizando la Internet,
así eliminando la necesidad de enviar múltimples
muestras de sumergido en laboratorio, una y otra vez, por
mensajeria.
En el seminario sobre sourcing y logística llevado
a cabo en abril por la Asociación Norteamericana
de Vestuario y Calzado (AAFA), los fabricantes de vestuario,
marcas, minoristas, proveedores y otros compartieron información,
entre otros temas, sobre rastreo y seguridad, envíos
directos al consumidor e iniciativas de transporte. Uno
de los temas principales de la conferencia se centró
en el RFID Radio Frecuency Identification, y enfocaba los
detalles específicos de esa tecnología. Un
estratega de Michelin compartió su vasto conocimiento
sobre el tema. Una de sus mejores sugerencias: nunca implemente
una estrategia de etiquetado RFID si antes no ha probado
las etiquetas en el producto o caja exactos y en el ambiente
exacto que se utilizarán. Enfatizó que probar
con cajas vacías no aporta resultados reales. Este
es un excelente ejemplo que demuestra cómo las empresas
de confección buscan aprender de los que tienen gran
experiencia en temas específicos.
A lo largo y ancho de la
industria, las empresas de confección están
afrontando los retos de la enorme competencia global y de
consumidores exigentes conscientes de los costos, y saben
que el cambio significa sobrevivir. Están reduciendo
tiempo en sus cadenas de suministros y haciendo más
eficientes los procesos por medio de tecnología mejorada.
Las empresas están utilizando sistemas PDM para compartir
información sobre diseño a lo largo de la
cadena de suministros, permitiendo a los proveedores de
telas y a las fábricas garantizar mayor calidad al
tiempo que aportan materiales promocionales a los minoristas
para venta directa, venta cruzada y mercadeo visual.
En Apparel, vemos que los fabricantes de vestuario se están
rodeando, textualmente, de todos los proveedores que necesitan
para ofrecer a sus clientes producción de paquete
completo. Vemos que las empresas de transporte ofrecen mejoras
en su capacidad de almacenaje, más rutas de envío
y otros servicios a sus clientes. Vemos que los proveedores
de hilo y las empresas textiles se acercan a los fabricantes
y minoristas con planes creativos para colaborar y crear
nuevas telas y nuevas líneas, así como nuevas
formas de trabajar en conjunto. Vemos que los fabricantes
piden datos de tiempo real a los minoristas, toman las riendas
en cuanto a predicciones y planifican las líneas
y variedades para la próxima temporada.
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These
questions lead to other questions. How can we use technology
to gain greater visibility into our supply chain and eliminate
the black holes where we lose sight of our
product? How can we collaborate and communicate more efficiently
with our partners?
Perhaps
your company is looking for ways to dye fabrics or buttons
or other trims later in the cycle to respond to changing
consumer trends. Or perhaps this really crucial question
is making the rounds: How can we bring together all
the components of the supply chain in one place so that
we can offer a full package to our customers?
At Apparel,
we see examples of companies challenging themselves
to answer these questions every day. Additionally, we
are observing that no matter what the question is, or
where it is asked along the supply chain, one of the
commonalities among the players is that the lines between
them are continuing to blur.
As a
result of improved technologies and intense competition,
raw materials suppliers, trim suppliers, mills and apparel
makers are all developing closer relationships with
each other and with the retail end of the supply chain.
Here
are a few specific examples. At a recent conference
organized by the American Association of Textile
Chemists & Colorists, equipment suppliers, educators,
manufacturers and retailers gathered to address the
often lengthy and cumbersome lab dip approval process.
A number of apparel companies shared the step-by-step
processes they are taking to establish color communication
protocols and standards, and to work hand-in-hand with
their factory partners to streamline these processes.
Some of these apparel companies are at the forefront
of digital color communication also, using software
that allows them to share spectral data with partners
over the Internet, eliminating the need for sending
multiple lab dip submissions back and forth via courier.
At the
American Apparel & Footwear Associations
(AAFA) Sourcing & Logistics Seminar in April,
apparel manufacturers, brands, retailers, suppliers
and others shared information on tracking and security,
direct-to-consumer shipments and transportation initiatives,
to name a few. One of the major topics of the conference
centered around RFID, and focused on specific
details of that technology. A strategist from Michelin
shared his in-depth knowledge on the subject. One of
his best tips: never implement an RFID tagging
strategy if you have not first tested the tags on the
exact product or box and in the exact environment in
which they will be used. Testing with empty boxes does
not produce real results, he stressed. This is a great
example of how apparel companies are looking outside
the industry to learn from those who may have already
traveled farther down a particular path.
Throughout
the industry apparel companies are rising to the challenges
of stiff global competition and demanding, cost-conscious
consumers, knowing that surviving means changing. They
are cutting time out of their supply chains and making
processes more efficient through improved technology.
Companies are using PDM systems to share design
information up and down the supply chain, allowing fabric
suppliers and factories to ensure greater quality while
providing promotional materials to retailers for upselling,
cross-selling and for visual merchandising.
At Apparel,
we see apparel manufacturers surrounding themselves,
literally, with all of the suppliers they need to offer
their customers full package production. We see transportation
companies offering enhanced warehousing capabilities,
more shipping routes and other services to their customers.
We see yarn suppliers and textile mills approaching
manufacturers and retailers with creative plans to collaborate
and create new fabrics and new lines, along with new
ways of working together. We see manufacturers plugging
into real-time data from retailers, taking the reins
when it comes to forecasting and planning for next seasons
lines and assortments.
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