| Consolidación
Durante años, los importadores y minoristas de Estados Unidos
minimizaron su exposición a los problemas de cuotas, con productos
que provenían de muchos proveedores en una amplia variedad
de países. Al no necesitar mantener una red tan extensa de
proveedores debido a las restricciones de cuota, los compradores
de Estados Unidos anticipan que sus planes futuros de negocios se
centrarán en socios estratégicos clave. La continua
tendencia a la consolidación afecta toda la cadena de abastecimiento – en
los próximos años habrá menos minoristas e importadores,
trabajando con menos fábricas en menos países. Una
base de abastecimiento de 500 fábricas hace cinco años
actualmente ya se ha reducido a 200, y se espera que se reduzca de
nuevo a la mitad, a unos 75 u 80, cuando se retiren las cuotas finales.
Competencia
La reducción de la base de proveedores debido a la consolidación
implica que el mercado global se tornará “hiper-competitivo”.
Quienes puedan entregar de mejor forma, el mejor producto a los mejores
precios, con más eficiencia, serán los verdaderos ganadores.
Esto se aplica no sólo a los productores de Centro América
frente a proveedores de China, India o Pakistán, sino también
a los propios minoristas de Estados Unidos que deben competir buscando
el negocio de los consumidores de Estados Unidos.
Relaciones con los clientes
En un mundo con menos proveedores y competencia en incremento, las
relaciones con los clientes tendrán más importancia
que nunca. La consolidación con pocos abastecedores puede
aumentar la eficiencia y reducir costos, pero hay riesgos crecientes
en el confiar en una base de proveedores más reducida. Por
ello, los clientes de Estados Unidos en Centro América, ya
de por sí exigentes, se tornarán aún más
exigentes.
China
Aunque China figura de forma predominante en las estrategias futuras
de los compradores de Estados Unidos, sólo es un componente
clave en dicha estrategia.
Siendo ya miembro de la Organización Mundial de Comercio
(OMC) las cuotas sobre importaciones de textiles y vestuario para
China se eliminarán al mismo tiempo que las de otros proveedores.
No obstante, Estados Unidos ya está utilizando un procedimiento
especial de salvaguarda (que sólo se aplica a China) para
re-imponer cuotas a productos escogidos. Esta salvaguarda, impuesta
recientemente para limitar la importación de tela tejida,
sostenes (brassieres) y batas, no expira sino hasta diciembre del
2008. Una segunda salvaguarda específica está disponible
hasta diciembre del año 2013 (y permitiría que Estados
Unidos imponga ya sea límites de cuota y/o tasas de aranceles
incrementadas sobre ciertos productos).
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variety
of countries. No longer driven by quota restrictions to maintain
such an extensive network of suppliers, U.S. buyers anticipate
future business plans will focus on key strategic partners. The
continued trend of consolidation affects the entire supply chain – in
the years to come there will be fewer retailers and importers
working with fewer factories in fewer countries. A supplier base
of 500 factories five years ago has already shrunk to 200 today,
and is expected to shrink again by half to 75 or 80 once the
final quotas are removed.
Competition
The shrinking of the supplier base due to consolidation implies
the global market will become “hyper-competitive.” Those
best able to deliver the best product at the best prices most
efficiently will be the true winners. This applies not only to
Central American producers vis-à-vis Chinese, Indian or
Pakistani suppliers, but among U.S. retailers as well who must
compete for the business of U.S. consumers.
Customer Relations
In a world of fewer suppliers and increased competition, customer
relationships will be more important than ever. The consolidation
to fewer suppliers may increase efficiency and cut costs, but
there are increased risks to relying on a smaller supplier base.
For this reason, Central America’s already-demanding U.S.
customers are likely to become more demanding.
China
Although China figures prominently in the future strategies for
U.S. buyers, it is but one key component in that strategy.
Now a member of the World Trade Organization (WTO), quotas on
textile and apparel imports for China will be eliminated on the
same schedule as all other suppliers. However, the United States
is already making use of a special safeguard procedure (which applies
to China only) to re-impose quotas on select products. This safeguard,
recently invoked to limit imports of knit fabric, brassieres and
dressing gowns, does not expire until December 2008. A second product-specific
safeguard is available until December 2013 (and would permit the
U.S. to impose either quota limits and/or increased tariff rates
on certain products).
Prices
The lifting of quotas will certainly have a downward impact on
global pricing for textile and apparel products. In part, the
lowering in prices will be due to the elimination of procedures
and visa documentation, and the associated quota charges paid
by exporters and passed along to U.S. importers. That, in turn,
can be expected to contribute to the market’s “hyper-competitiveness” driving
prices down even further.
U.S. Customs Enforcement
Today, the top textile enforcement issue for U.S. Customs remains
anti-transshipment activities to guard against false country
of origin labeling in order to circumvent the quota system. With
quotas gone, U.S. Customs officials anticipate their focus will
shift to the verification of eligibility for preferential duty
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